Las palabras de los Papas 10/12
Jesús promete dar alivio a todos, pero nos hace también una invitación, que es como un mandamiento: «Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» (Mt 11, 29).
Jesús promete dar alivio a todos, pero nos hace también una invitación, que es como un mandamiento: «Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» (Mt 11, 29).
Lectura del libro de Isaías Isaίas 40, 1-11
Lectura del santo evangelio según san Mateo Mateo 18, 12-14: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿acaso no deja las noventa y nueve en los montes, y se va a buscar a la que se le perdió?
La humanidad –todos nosotros– es la oveja descarriada en el desierto que ya no puede encontrar la senda. El Hijo de Dios no consiente que ocurra esto; no puede abandonar la humanidad a una situación tan miserable.
Nueve meses antes de la fiesta de la Natividad de [...]
Primera lectura Lectura del libro del Génesis Génesis 3, 9-15. 20 Segunda lectura Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios Efesios 1, 3-6. 11-12
Lectura del santo evangelio según san Lucas Lucas 1, 26-38: En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.
"Para Dios nada hay imposible..." (Lc 1, 37). Sólo con la omnipotencia que ama, sólo con la inescrutable potencia del amor de Dios se puede explicar el hecho de que la Virgen —hija de padres humanos y de generaciones humanas— se convierta en la Madre de Dios.
Primera lectura Lectura del libro de Isaías Isaίas 11, 1-10 Segunda lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 1 Romanos 15, 4-9
Lectura del santo evangelio según san Mateo Mateo 3, 1-12: En aquel tiempo, comenzó Juan el Bautista a predicar en el desierto de Judea, diciendo: “Arrepiéntanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”. Juan es aquel de quien el profeta Isaías hablaba, cuando dijo: Una voz clama en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos.